Friday, March 20, 2009

La pelota todavía sigue en órbita...

Yo tuve una experiencia similar en el colegio. Pertenecía al equipo de II de Comercio, donde a duras penas formamos un cuadro de 7 jugadores.
Nos tocaba jugar el último partido de la primera ronda con el cuadro 'galáctico' de II de Bachillerato. Ese día nos jugabamos todas nuestras cartas, nuestras aspiraciones por pasar a la siguiente ronda. Ese día jugamos de pizarrón, al estilo de la squadra azzurra... prácticamos el Catenaccio. Yo era el único hombre en punta, pero jugaba muy retrasado casi en el mediocampo. El objetivo era contragolpear y anotar el gol, para después meter el bus. Por poco lo logramos, tuve la ocasión más clara del partido pero desperdicie la ocasión tras superar el defensa por velocidad y fuerza, rematé ligeramente desviado del vértice derecho de la portería.

El partido terminó 0-0, pero había que definir un ganador. Nos fuimos a la lotería de los penales, tras unos primeros penales muy igualados nuestro portero tapó un penal dandonos la oportunidad de tomar ventaja y sellar el pase a la segunda ronda. Era mi oportunidad de patear el penal. Recuerdo que las piernas me pesaban, el sol estaba más cerca de nosotros y que el arco se iba reduciendo. Pensé patear duro... como lo hace la 'Muma'. Cuando inicie la corrida solo observé el balón, lo patea con todas mis fuerzas y ... miré que la pelota salió muy alejada del arco. II Bachillerato volvió a vivir... ahora era el turno de ellos. Si anotaban, nos eliminaban y pasarían a la siguiente instancia. Todavía tocado por haber fallado el penal decisivo, decidí dar la espalda y no ver el penal de los contrarios. Cuando miré a las chicas de II Bachillerato correr hacia la meta, me dí cuenta que habían ganado....

Por varias semanas mis compañeros dijeron que la pelota seguía en órbita, después del penal que patee...

Saludos,
Eduardo

Tuesday, March 17, 2009

Cuentos de Fútbol Uno. Mi mejor casi "gol"


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Para aquellos que soñaron ser campeones alguna vez....
Hay grandes partidos y jugadas que siempre quedarán en nuestro recuerdo.
Hay goles inolvidables maravillosos simplemente espectaculares: los de Diego, O Rei (Pelé), Cruyff, Kempes, Romario, Valdano, Ronaldo, Ronaldiño.
Pero hay jugadas lindas que “casi” fueron goles. De esas jugadas nadie o casi nadie recuerda.
Siempre recuerdo una de Pelé jugando contra Uruguay en México 70.
O Rei se va solo frente a Marzurkiewick (creo que así se escribe) el arquero uruguayo, luego de un fantástico pase filtrado del 9 (Jairzhino si no me equivoco).
Cuando O Rei se va solo frente al arquero tiene oportunidad de gambetear – pero la genialidad aflora: O Rei deja que la pelota pase por el costado derecho del arquero, mientras él pasa por la izquierda…rodea al arquero haciendo una media luna hacia la derecha…el arco está desguarnecido. La tribuna está de pie sin aliento. Los cronistas igual. Pelé dispara de inmediato con su pierna derecha (el era zurdo)…la pelota cruza toda la portería buscando el palo izquierdo…pero la número cinco (la pelota) solo saluda a la red a escasas pulgadas de entrar y convertirse en una inolvidable gol.
O Rei se lamenta. El público, la tribuna y hasta nosotros hoy lo lamentamos. Una genialidad que no fue gol.
Pero todos nosotros alguna vez hemos tenido momentos – guardando el respectivo perdón, tiempo, distancia y jugador – levemente como esos en nuestras trayectorias futboleras.
Hace algunos años – en realidad muchos – teníamos que participar en un torneo colegial amistoso contra el colegio más grande de nuestra ciudad. Mi ficha futbolística fue siempre para el IDE (Instituto Departamental Evangélico Anna D. Betchtold).

Teníamos un gran equipo. Pero había un gran jugador que sobresalía del resto del equipo: Alex Mauricio Pineda Chacón – el Chele Pineda, Olimpia, MLS y por supuesto nuestra Selección Hondureña).
Antes de ese juego fuimos a apoyar al IDE en un juego de voleibol casualmente era en el gimnasio del mismo equipo que nos tocaba enfrentar en fútbol por la tarde: el temible José Trinidad Reyes o el JTR, el colegio más grande de nuestra ciudad. Su gimnasio estaba a reventar…en eso vi a nuestros rivales también apoyando a su equipo de voleibol. Los nuestros perdieron esa vez en voleibol. Tiempo de venganza…El equipo de fútbol del JTR ya con su uniforme puesto animaron a su equipo delante de su hinchada. Prometieron triunfar a su público. Yo en una esquina de su gimnasio solo observaba y pensaba…ya verán…

El momento de trasladarnos al Estadio Jaime Enrique Villegas llegó.
El juego inició. Pronto nos pusimos en ventaja. Alex El Chele Pineda, siempre brillante.
Luego vendría lo mejor...por lo menos para mi. Estoy un poco adelante de la línea del área grande. Hago una doble pared rápida con El Chele Pineda, tres rivales vencidos con esa pared. Alex me grita: “Andáte”. Una orden del Chele fue suficiente. Comencé a correr como loco por mi banda izquierda. Driblo a uno, dos. Inmediatamente escucho el sonido alguien que se barre con todas sus ganas y el ruido de la grama que ha sido arrancada en la barrida. Se escucha el rugido del poco público presente (Los jugadores nuestros en las bancas) . El arco ya se ve más grande. Cuarto y quinto contrario con su respectivo sonido de grama arrancada y maldiciones de los defensas. Los gritos del público se vuelven más fuertes y los gritos de los defensas para que detuvieran a ese loco que corría por la banda. Me enfilo al arco, solo queda el arquero que sale apresuradamente y con cara de muy pocos amigos. Sus puños vienen dispuestos a matarme. Driblado con mí zurda. El arco desguarnecido…pero hay un gran problema...ya estoy viendo "lucecitas" del cansancio y la falta del vital oxígeno en mi cerebro …aún así antes de disparar...veo que nuestro 10 – Marlon Orellana alias “Piraña”- viene siguiendo la jugada por la banda derecha…le dejo ir el pase para que cierra la jugada y a celebrar…se barre…la de gajos, la redonda, nuestra novia, la número cinco, la pelota, le pasa besando coquetamente su taco…saque de puerta. En la tribuna se escucha el infaltable ¡huuuuuuuuu!

No fue gol por supuesto. Está de más decir que no corrí más en todo el partido. Al medio tiempo las felicitaciones de los compañeros y de Wilfredo Sarmiento - nuestro DT- alias “El dentista” porque decía que éramos muelas. Propios y extraños me felicitaron por esa gran jugada. Hasta el Chele Pineda me felicitó. ¡Eso fue súper! Al que siempre admirábamos y respetábamos me felicitó por hacer una jugada, tan común para él.
Pero todavía – después de casi veinte años - pienso en la celebración que hubiese hecho…como hubiese corrido por la banda hacia la banca con los muchachos…como hubiese celebrado ese “gol”, al estilo Valdano, después de anotarle el segundo gol a Alemania en la final de México 86.
Pero bueno, si Diego, Pelé y su séquito fallaron, ¿Por qué no yo?

Más adelante: Más cuentos de fútbol. El gol imposible de cabeza desde el medio campo.